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Tiempo y oscuridad en los libros sagrados de los mayas

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El estudioso de la literatura guatemalteca no puede pasar por alto la riqueza que significan los textos mayas llegados hasta la actualidad, no solo como una herencia cultural, sino como un objeto de análisis literario para entender las características de una civilización completamente desconectada de los mayas actuales.

A pesar de haber desarrollado una escritura logosilábica, es decir, la combinación de símbolos fonéticos y logogramas, la ruptura que significó la conquista y evangelización, dejó en la oscuridad la cabal interpretación de los vestigios encontrados en monumentos en piedra, murales, e incluso códices, lo que significa que la mayoría de lo escrito pertenece al campo de la arqueología y no a la literatura.

Los frailes encargados de la evangelización y erradicación de la religión pagana, relatan en sus escritos que existía toda una tradición en torno a lo que podría llamarse a grandes rasgos literatura, pues hay evidencia de representaciones dramáticas, códices que eran leídos durante las reuniones y todo el arte que quedó resguardado en monumentos.

Mercedes de la Garza, afirma en varios de sus libros, sin embargo, que el principal objetivo de la escritura era el apoyo a lo oral, pues siendo el sacerdocio y luego la nobleza, las únicas castas que conocían el sistema de escritura, el pueblo también compartía los contenidos comunitarios de esas inscripciones, gracias a la repetición y memorización de las mismas.

Los religiosos que se ocuparon en erradicar la idolatría quemando los códices, prohibiendo todas las expresiones artísticas por promulgar la impiedad, y asesinando a los sacerdotes, también dejaron para la posteridad datos que evidencian la existencia de esa tradición oral. Como es el caso emblemático de Diego de Landa y el Auto de fe de Maní, durante el cual quemó muchos códices que se habían logrado preservar en aquella ciudad gracias a su sometimiento voluntario a los conquistadores. Landa fue una especie de inquisidor en aquel territorio, hoy Yucatán, al punto de ser acusado ante las cortes españolas por su crueldad.

El desamparo fue significativo, El Chilam Balam reza “No teníamos ya buenos sacerdotes que nos enseñaran (…) no teníamos sabiduría, al fin se perdió el valor y la vergüenza, y todos fueron iguales”, (Bolio Trad., 1985). “Los mayas vieron esa destrucción como una gran tragedia, pues con la pérdida de los códices y de los sacerdotes, se perdió para ellos la memoria escrita de su pasado y, por tanto, la posibilidad de predecir el futuro”, (De la Garza, 2012).

Pero, ¿qué significaba para los mayas predecir el futuro, o el valor y la vergüenza?

El manejo que la cultura maya tenía del tiempo es cíclico, dividido en distintos calendarios, el de cuenta larga y el de cuenta corta. Según se conoce en el códice Peresiano un Katún está compuesto por 20 años de 360 días, cuenta que también se menciona en las profecías de los 13 Katunes en el Chilam Balam de Chumayel.

El origen de la periodización es conocido, pues mucho se ha dicho ya sobre los conocimientos astrológicos que llegaron a perfeccionar, conjugándolos de manera binaria, como casi todo en su cultura, con lo real y lo evidente, es decir con la naturaleza, y por lo tanto, con su cotidianidad.

Ese aparejamiento les permitió predecir lo que sucedería, no solo en la agricultura, como muchas otras culturas, sino más bien presagiar las cargas benéficas o maléficas que traerían las divinidades en cada ciclo, las cuales estaban íntimamente ligadas con elementos naturales, con la finalidad de prepararse para recibir el futuro, cambiarlo y orientarlo con base en el pasado. Aspecto cuyo resultado se puede leer desarrollado en los libros del Chilam Balam.

De tal forma que trasladaron esa mera predicción de abundancia o escasez de cosecha, e hicieron del tiempo la esencia misma de su religiosidad, la explicación de sus ocupaciones, y eventos relevantes en la vida individual, social y política[1].

Así es que el asunto va más allá de una organización calendárica. “No es el presente que mira retrospectivamente al tiempo como pasado, sino este que va engendrando en su propio seno a todo el presente,  porque lejos de ser pasado, sostiene todo lo presente”, (Mata Gavidia, 2001).

A pesar del adoctrinamiento cristiano, en el Libro de las profecías de los 13 katunes, El libro de las profecías, contenidos en el Chilam Balam, puede percibirse la resistencia de los sacerdotes que aún bajo el dominio español escribieron las profecías, muchas de ellas mezcladas con las creencias occidentales, pero que tienen su base en la cuenta del tiempo.

“Vómitos de sangre, pestes, sequías, años de langosta, viruelas, la carga de la miseria, el pleito del diablo. En el cielo habrá círculos blancos y arderá la tierra, dentro del Tres Ahau Katún y el Uno Ahau Katún y los tres katunes malos. Así fue escrito por el Profeta y Evangelista Balam, lo que vino de la boca del Señor del cielo y de la tierra”, (Bolio Trad., 1985)

Las fuentes coloniales también dan fe de lo que se señala. En la Relación de las cosas de Yucatán, Diego de Landa dice, “Las ciencias de las que enseñaban eran la cuenta de los meses, años y días, las fiestas y ceremonias, la administración de sus sacramentos, los días y tiempos fatales, sus maneras de adivinar (…)”.

Entonces, ya que el universo es para el maya “un conjunto de energías divinas en constante movimiento, regidas por una ley cíclica”, (De la Garza, 1980), el tiempo se convierte en un factor determinante para la honra y la felicidad del hombre maya.

El horror por la pérdida de la posibilidad de continuar los conocimientos y prácticas ancestrales deviene en la pérdida también del valor y el honor, y el surgimiento de la vergüenza – Que se define como, turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.  (RAE, s.f.) – .

“Los códices eran para los mayas algo más que el medio de conservar sus conocimientos y tradiciones; eran el símbolo de todo lo sagrado y digno de respeto, la clave para comprender el tiempo y el espacio y para situarse en ellos”, (De la Garza, 2012).

Pero la preocupación por el tiempo, combinado con la necesidad apremiante de transmitir la cosmogonía, orígenes históricos, rituales y la exaltación a los antiguos gobernantes, encontró un aliciente cuando los españoles empezaron a alfabetizar a algunos de los indígenas.

De tal forma que estos incipientes ilustrados aprovecharon la posibilidad de utilizar caracteres latinos para hacer perdurar lo que conservaban en la memoria o copiar lo que se encontraba oculto. Y son estos los textos que se consideran literatura maya.

“La relación de la historia de esta tierra, en su tiempo, se hacía en pinturas: porque no había llegado el día en que se usaran estos papeles y esta muchedumbre de palabras; para que se preguntara a los antiguos hombres mayas si sabían cómo nacieron y cómo fundaron su tierra en esta región”, Libro de los antiguos dioses, (Bolio Trad., 1985).

El criterio formal para que un documento se catalogue dentro de este reglón es que haya sido escrito por hombres mayas, en una lengua maya y que su contenido dé continuidad a la tradición prehispánica, y registre además, la historia y situación de los mayas durante el período colonial.

Al estudiar el contenido de los principales documentos mayas aparecidos en la región de Guatemala, cumplen con los criterios, aunque fueron escritos en el transcurso de varios años y por autores diversos, incluso, coinciden en el relato de los mitos cosmogónicos y los orígenes históricos comunes de los pueblos, pero sobre todo, poseen un grado más alto de narratividad.

La especialista Mercedes de la Garza clasificó los manuscritos en dos categorías, los libros sagrados de la comunidad y los libros histórico-legales. Los primeros son aquellos que tenían como propósito ser leídos frente a la comunidad para fortalecer la religión maya, aunque más tarde también pudieron ser un respaldo para confirmar la autenticidad de los linajes. Entre ellos se encuentran, el Popol Vuh, los Anales de los cakchiqueles y los Libros del Chilam Balam.

El fuego

Según relatan los libros sagrados, las tribus o linajes fueron hasta Tulan[2] para recibir títulos nobiliarios y formas de culto. Fue ese lugar hasta donde los cuatro varones quichés creados, entre otras tribus menos importantes (13 según el Popol Vuh y el Memorial de Sololá), caminaron para recibir a su dios tutelar.

“Y el primero que salió fue Tohil, que así se llamaba este dios, y lo sacó a cuestas en su arca Balam-Quitzé. En seguida sacaron al dios que se llamaba Avilix, a quien llevó Balam-Acab. Al dios que se llamaba Hacavitz[3] lo llevaba Mahucutah; y al dios llamado Nicahtacah lo condujo Iqui-Balam”, (Recinos Trad., 1947).

El relato quiché indica que en medio de la oscuridad y luego de una gran granizada, lluvia y niebla que apagaron el fuego que Tohil le había dado a los hombres, las otras tribus se les acercaron pidiéndoles que lo compartieran, a lo que el dios respondió que para eso debían ofrecer sus pechos y sobacos; expresión que significa que deberían ser sacrificados[4].

A cambio de no morir de frío, las otras tribus aceptaron. Luego el Popol Vuh relata cómo Tohil hizo fuego “dando vueltas entre su zapato”. “La expresión alude indudablemente a la manera primitiva de sacar fuego por medio de un palo que se hace girar rápidamente dentro de otro”, (De la Garza, 1980).

Según el Título de los Señores de Totonicapán, Balam-Quitzé y sus compañeros fueron los primeros que “comenzando a frotar madera y piedras, sacaron fuego”. Los pueblos de Vukamag sólo consiguieron que los quichés les dieran “un poco” de su fuego ofreciendo darles a sus hijas[5]. Pero una tribu no quiso darse por derrotada por los quichés, ni rogar, ni sacrificar sus corazones, así los cakchiqueles decidieron robar el fuego en medio del humo.

Tohil, Avilix y Hacavitz parecen tener mucha relación en el resto de la narración, siempre se presentan en trío. Por ejemplo, al sacrificar a miembros de otras tribus para obtener el fuego se alegran, y  antes del esperado amanecer, los tres dan las mismas instrucciones[6].

Las connotaciones que aluden al fuego en sus nombres, podrían hacer pensar que son el mismo, con distinto apelativo. Tohil también está relacionado con el Sol y con Quetzalcóatl, pero lo cierto es que es el dios principal de la tribu más poderosa.

El celebrado llamado de reunión a todas las tribus que se destaca del Popol Vuh es en realidad un llamado desesperado de las demás tribus en contra de los quichés[7], quienes constantemente raptaban a los jóvenes para sacrificarlos a estos tres dioses, lo que indica que, efectivamente Tohil requería más sacrificios que los demás.

Al final del Popol Vuh se establece que ya se han construido los templos para estos tres dioses, y se señala que todos iban a hacer sacrificios a Tohil antes de hacer cualquier cosa.

En la actualidad, Toj también es un día del calendario maya cholq’ij, de cuenta quiché. Su significado tiene como eje el fuego y la paga. “Toj es el fuego sagrado. Toj es para agradecer, para reconciliarnos ante El Padre y hasta para sanar nuestros males. También es para conseguir lo que necesitamos y agradecer por la vida que nos ha dado”, (mysticomaya.com, 2015).

Aunque se toma como una reconciliación con los dioses o una solicitud de justicia, en realidad estamos ante la ancestral intensión del sacrificio[8], no humano. Que ha sobrevivido a pesar de que esta fuera una de las prácticas que con más énfasis tratara de erradicarse en el tiempo de la colonia. Las ceremonias que se realizan este día no se apartan del antiguo propósito del Popol Vuh[9], es decir que el espíritu de la práctica sobrevive.

Oscuridad y aurora

A diferencia del Génesis, en los libros sagrados mayas, la oscuridad es un elemento presente hasta bien entrada la narración. En el Popol Vuh, se desarrolla casi todo el relato en la oscuridad o noche, se dice que el suelo está húmedo y fangoso, hasta que el sol ya ha salido y lo seca, y que entonces, el calor es insoportable. Pero antes de ello, también llueve, hay terremotos, frío, granizadas.

Puede pensarse que se trata de una oscuridad metafórica, tal vez porque no estaban constituidos geopolíticamente, ni tenían templos o ciudades.

Otros autores consideran que los textos sagrados señalan la oscuridad como alegoría de un tiempo pasado muy lejano. “El Memorial de Sololá no dice expresamente el propósito del viaje, pero en repetidas ocasiones nos dice que “fuimos a Tulán”… “llegamos a Tulán”… “en la oscuridad de la noche”, (figura que utilizan los escritores indígenas del siglo XVI para indicar que fue hace mucho tiempo, que no se sabe precisar cuánto hace)”, (IDIES, 2001).

Sin embargo, en el Libro del principio de los itzaes, se señala la oscuridad y lo oscuro como algo secreto, algo que nadie presenció, relacionado con un tiempo de dioses, de magia y no de hombres. “Allí donde no había cielo antiguamente, he aquí que la Palabra nació por sí misma, dentro de lo oscuro”. Es decir Dios se creó a sí mismo. (Bolio Trad., 1985).

La actitud de los dioses también añade a esa idea, pues en el Popol Vuh se menciona que los dioses mismos deseaban hacer al hombre porque ya se acercaba el día “— ¡A probar otra vez! Ya se acerca el amanecer y la aurora; ¡hagamos al que nos sustentará y alimentará!”, (Recinos Trad., 1947).

Lo anterior podría relacionarse con el hecho de que los dioses tenían cualidades particulares durante el tiempo de oscuridad, hablaban directamente con los hombres, se transformaban en muchachos e iban a bañarse, eran nahuales, etc. Pero al acercarse la aurora, los dioses, poderosos y sanguinarios, urgieron a los quichés a esconderlos en las barrancas y los cerros para que las otras tribus no los apresaran cuando llegara ese momento, que según el Popol Vuh, causó emociones diversas, como angustia, pena, temor, alegría y regocijo.

“Inmediatamente después (del amanecer) se convirtieron en piedra Tohil, Avilix y Hacavitz, junto con los seres deificados, el león, el tigre, la culebra, el cantil y el duende”, (Recinos Trad., 1947). Cabe señalar que esto provocó el inicio de un culto distinto, aquel que incluía bailes, incienso, cultos en la montaña, es decir, establecimiento de lugares sagrados y sin duda, oraciones.

Durante aquella larga noche, en el firmamento no existían lumbreras, solo se observa la estrella de la mañana, es decir Venus. Estrella que El Chilam Balam asigna como representación de Quetzalcóatl, Gucumatz y Kukulcan. Figura mítica que sin duda era principal en Tula, de donde los mayas recibieron prácticamente toda la instrucción, quizá por ello lo idealizaban como una lumbrera, “precursora del Sol”.

En los Anales de los cackchiqueles se indica que a la realeza no le era permitido tener hijos, solo los varones que tenían esposas creadas por los dioses podían procrear. En el Popol Vuh se indica que el número de las tribus crecía, así como los sacerdotes y sacrificadores, es decir la gente del pueblo no tenía limitaciones para reproducirse.

Tampoco se menciona ni en el Popol Vuh, ni en los Anales de los cakchiqueles, que los pueblos se hayan asentado por mucho tiempo en ningún lugar antes de la aurora, no cultivaban grandes plantaciones, ni construían templos, solo caminaban buscando un buen sitio, padeciendo hambre y penas, esperando al Sol[10], por lo que podría considerarse la idea de la comparación de la oscuridad con la falta de ordenamiento político social.

Lo cierto es que los libros sagrados de los mayas son extraordinarios y dignos de muchos más estudios que permitan al ciudadano de a pie acercarse a ellos, comprendiendo, como lo hacían los ancestros, que en el pasado no había diferencia entre historia y mito, lo que permite adjuntar esta literatura al ideario popular, al menos del guatemalteco, quien debería estar mucho más familiarizado con su riqueza.

La experiencia de estudiar en forma conjunta los libros sagrados enriquece inmensamente el conocimiento sobre la literatura maya, permitiendo completar ideas que antes estaban un tanto oscuras. La diversidad de autores y narradores permite unificar criterios, pues a pesar de tener enfoques diversos, los protagonistas son los mismos, el hilo argumental también lo es, y el resultado es una visión más completa de la literatura precolombina del área de Guatemala.

Bibliografía

Alcina Franch, J. (1989). Mitos y literatura maya. Madrir: Alianza Editorial.

Bolio Trad., A. M. (1985). El Chilam Balam de Chumayel. México D. F.: Secretaría de Educación Pública, Colección Cien.

Christenson, t. A. (2003). POPOL VUH, Sacred Book of the Quiché Maya People. Mesoweb Publications.

De la Garza, M. (1980). Literatura Maya. Caracas: Ayacucho.

De la Garza, M. (2012). El legado escrito de los mayas. México D. F.: Fondo de Cultura Económica.

IDIES. (2001). La cosmovisión indígena guatemalteca de ayer y hoy. Revista de Estudios Sociales No. 65, 254.

Mata Gavidia, J. (2001). Ensayos sobre el Pop Wuj : libro sagrado de los mayas. Guatemala: Ministerio de Educación.

mysticomaya.com. (6 de Abril de 2015). Mystico Maya. Obtenido de Mystico Maya: http://mysticomaya.com/

RAE. (s.f.). Buscón. Obtenido de Real Académia Española de la Lengua.

Recinos Trad., A. (1947). Popol Vuh; las antiguas historias del Quiché . México: Fondo de Cultura Económica.

Recinos Trad., A. (2006). Memorial de Sololá. Guatemala: Piedra Santa.

[1]Para citar un ejemplo concreto del alcance de esta devoción por el tiempo es resaltante lo establecido por Barrera Vásquez y Rendón en su obra El libro de los libros de Chilam Balam. Es un relato recompuesto con base en datos contenidos en los libros de Chilam Balam de Maní, de Tizimín y de Chumayel, que según los autores constituyen una sola crónica, a la que han denominado Crónica Matichu. La segunda parte de la crónica relata la historia de los itzaes, que se inicia con la llegada del grupo a Siyan Can Bakhalal, en un Katún 8 Ahau (415-435); en el Katún 13 Ahau (495-514) ocupan Chichen Itzá y, después de reinar ahí diez katunes, abandonan la ciudad, en otro Katún 8 Ahau, para establecerse en Chakanputun, en el Katún 6 Ahau (692-711); permanecieron ahí durante trece veintenas de años y volvieron a dejar su sitio de asentamiento en otro Katún 8 Ahau (928-948); anduvieron errantes durante dos veintenas más y llegan a Chichen Itzá de nuevo a fines del Katún 4 Ahau. Después de varios acontecimientos, viene un nuevo abandono de Chichen Itzá, causado por un problema político con Mayapan, y curiosamente vuelve a darse en un Katún 8 Ahau (1185-1204). Mayapan constituye una tiranía sobre Yucatán, y es destruida en el siguiente Katún 8 Ahau (1441-1461). La crónica ya no menciona los acontecimientos que siguieron a este hecho, pero por otras fuentes sabemos que los itzaes abandonaron la península de Yucatán después de la destrucción de Mayapan, para ir a establecerse en El Petén, donde fueron conquistados por los españoles 137 días antes de la llegada de otro Katún 8 Ahau (1697-1717), el 13 de marzo de 1697, y que precisamente pudieron ser sometidos porque se avecinaba el katún que siempre había significado para ellos un cambio político-social importante.

[2] Enrique Florescano y Miguel León-Portilla señalan que este nombre era empleado para designar a varias grandes ciudades del mundo mesoamericano y por lo tanto no puede ubicarse en una sola. Sin embargo, Adrián Recinos afirma que Tula, la corte de Quetzalcóatl, es la que se encuentra hoy en Hidalgo, México.

[3] Jakawitz. Witz es la palabra maya de las tierras bajas que se denomina “montaña”. En el Título Yax (Carmack y Mondloch 1989), el nombre de esta deidad es Q’aq’awitz (montaña de fuego). Esto sugiere que Hacavitz, como Tohil, es principalmente una deidad del fuego. (Christenson, 2003).

[4]  Tojil, en la lengua quiché, se refiere a un pago, deuda, obligación o tributo. (Christenson, 2003)

[5]  Y comenzando a frotar madera y piedras, los que primero sacaron fuego [fueron] los de Balam-Qitzé, Balam-Agab, Mahucutah, y los pueblos de Vukamag de ninguna manera pudieron, y entonces dijeron éstos: “Dadnos un poco de vuestro fuego”. “Dadnos, contestaron ellos, lo que hemos ganado o darnos prenda o señal.” “¿Y qué señal queréis que os demos?”, dijeron los de Vukamag. “Si os parece, dijo Balam-Qitzé, os besaremos los pechos en señal de que nos sois deudores de vuestras hijas.” “Está bien”, contestaron los trece pueblos, y dejándose besar, ratificaron el convenio. (Recinos Trad., 2006).

[6] Y nuevamente les habló su dios. Así les hablaron entonces Tohil, Avilix y Hacavitz a Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam: — ¡Vámonos ya, levantémonos ya, no permanezcamos aquí, llevadnos a un lugar escondido! Ya se acerca el amanecer. (Recinos Trad., 1947).

[7] En primer lugar quisieron tratar las tribus sobre la manera de vencer a Tohil, Avilix y Hacavitz. Y todos los sacerdotes y sacrificadores (de las tribus) dijeron ante las tribus:—Que todos se levanten, que se llame a todos, que no haya un grupo, ni dos grupos de entre nosotros que se quede atrás de los demás. (Recinos Trad., 1947)

[8] Dejad hecha vuestra acción de gracias, disponed lo necesario para sangraros las orejas, picaos los codos, haced vuestros sacrificios, éste será vuestro agradecimiento ante Dios. (Recinos Trad., 2006)

[9] Toj significa también Tojil. El pago al Creador y Formador, a la Madre Tierra y a todos los elementos; pagar por los beneficios y pruebas que nos pone la energía. (mysticomaya.com, 2015).

[10] ¡Danos nuestra descendencia, nuestra sucesión, mientras camine el sol y haya claridad! ¡Que amanezca, que llegue la aurora! ¡Danos muchos buenos caminos, caminos planos! ¡Que los pueblos tengan paz, mucha paz, y sean felices; y danos buena vida y útil existencia! (Recinos Trad., 1947)

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El Popol Vuh en versiones infantiles

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El libro sagrado de los mayas ha sido motivo de estudio desde su descubrimiento en Chuilá,  Santo Tomás, Chicicastenango. Se ha discutido sus orígenes, originalidad, relevancia, contaminación con la filosofía occidental, incluso hasta su verdadero nombre, pero lo cierto es que ha trascendido el tiempo y llegado a ser ícono de la cultura maya y guatemalteca. Su viaje ha sido largo, no solo en el tiempo, sino a través de distintos soportes que le permiten llegar hasta hoy con cierta claridad.

Podría pensarse, de manera simplista, que su supervivencia se debe a las meras adaptaciones, camino que ha recorrido ciertamente desde antes de la fecha de su aparición más antigua registrada en 1550, cuando asoma al mundo occidental escrito con caracteres latinos, alejado ya de su posible pasado iconográfico, de soporte de amate blanqueado, e idioma maya iconosilábico. Sin embargo, no puede decirse, según las crónicas del mismo fraile Ximénez su primer traductor, que había sido separado totalmente de su soporte oral, aunque sí mutilado del culto ceremonial y por lo tanto del carácter sagrado de sus primeras épocas.

Por ello, es factible afirmar que la interacción de este documento con distintos soportes ha sido natural y por lo tanto clave para su sobrevivencia, incluso hasta alcanzar maneras impensadas para sus creadores, pues lo que hoy es un canal común para el Libro del consejo, hubiera sido considerado la más estupenda magia a los ojos de sus autores. La naturalidad con la que asumimos y utilizamos la tecnología, la rapidez y multitud de opciones de comunicación nos hacen pasar por alto el recorrido que este libro ha tenido.

Versionado

Las adaptaciones para el ámbito infantil han sido muchas, no variadas, pero sí suficientes para alcanzar al público infantil. Si hablamos de ellas, un purista podría alegar que el abono artístico de quien lo ha adaptado desmerece o suma al texto, o que la mediación pedagógica, que se intuye de este hecho, resta a su esencia poética.

Sin embargo, sea cual fuere el objetivo principal o naturaleza de la reescritura del texto sagrado adecuándolo para otro público, es una acción común en la literatura y no por ello demerita su valor. Tal como lo hizo Lewis Carol al adaptar sus escritos para entretener infantes, en Alicia para los pequeños.

Del mismo modo, los escritores como Nerei Cristales, o más bien Pierina Piedrasanta, Mónica Albizures, José Luis Villatoro o Lionel Méndez Dávila, toman el mito de la creación con énfasis en las distintas versiones del hombre que relata el Popol Vuh, como un pasaje de fácil adaptación y atractivo para la pequeña audiencia.

La lúdica narración original se presta para la imaginación, aislando al lector en un universo fantástico y verosímil, gracias a su similitud estructural con el mito de la creación hebrea, con el agregado del elemento representativo de la tradición maya por antonomasia, el maíz.

Al respecto de este tema, una sola frase, acuñada ha tiempo por Miguel Ángel Asturias, Hombres de maíz, resume para muchos el contenido del libro quiché, hito reforzado en las nuevas generaciones por la recurrencia del tema en las versiones infantiles.

Producción

Gerard Genette (1930), planteó la intertextualidad y el paretexto como parte de lo que él llamó literatura en segundo grado. De tal forma que el origen y contexto de esas adaptaciones del libro del consejo, surgidas de su esencia, son un resultado, una narración a partir de otra, que llega como novedosa al público no iniciado, como los niños, pero ineludiblemente a través de la paratextualidad.

Este es el sentido que se encuentra en algunas otras de las recreaciones dirigidas al público más joven en formatos distintos, como el cómic, que teniendo como inspiración el texto sagrado, toman personajes y pasajes para convertirlos en aventuras. Destacan, de este género, no solo el relato, sino las viñetas que conforman una forma diversa de contar la historia, pero que tan solo vuelven un poco a los orígenes, pues retoman la graficación como soporte, testimonio valioso que quedó asentado en las vasijas, estelas, bajos relieves y murales encontrados en diversos espacios del mundo maya antiguo, pero con elementos actuales, como la paleta de colores y línea gráfica convirtiéndose en un enlace con el pasado gráfico del libro.

Dentro de este rango encontramos a Ikal Umán, cómic producido por la editorial Dbuk en 2009. Este despliega una narración que se entreteje en la tradición de la creación a modo de sagas alternas, las cuales se desarrollan de manera paralela al tiempo narrativo del libro quiché, agregando personajes y ajustando sus acciones a los porqués de lo ya descrito por el Popol Vuh. Es decir, un paratexto tanto gráfico como textual.

Caso similar presenta Neopalzín, una aventura maya, de Estefanía Díaz, 2011, quien toma a un niño maya y lo coloca en el ambiente del libro quiché mezclado con palabras y tópicos actuales que no buscan ser educativos sino dar a conocer la cultura.

No debe dejarse de lado, en el sentido cultural, el aporte polifónico que las adaptaciones significan, que según Bajtín, es un elemento que permite la heterogeneidad de la comunidad, propósito más valioso aun cuando se tiene en mente un público joven. Además de ser un concepto básico de la transmedialidad, amén del grado de conexión y globalización cultural que se realiza gracias a los medios virtuales y tecnologías multimedia.

Aunque los ejemplos mencionados refieren más bien a productos textuales, es conocido que de la misma manera el contenido del Popol Vuh ha perdurado a través de todas las bellas artes, e incluso fuera de ellas. Además deben tomarse en cuenta los diversos soportes multimedia por los que se ha trasmediado su contenido, como videos, audios y documentales que se han producido con este tema y que no han sido objeto de este ensayo, pero que además, representan el canal más atractivo para las generaciones nativas de la tecnología virtual.

Transmedialidad

Según el artículo publicado por Alan Miles, Pop Book: hacia una lectura transmedial del Pop Wuj, Henry Jenkins define a la narrativa transmedial como, “un proceso donde los elementos integrales de una ficción son esparcidos sistemáticamente a través de múltiples canales de difusión, con el propósito de crear una experiencia unificada y coordinada de entretenimiento”.

La supervivencia de este texto en la mente infantil de los primeros años, o por lo menos la oferta que existe, se limita bastante al mito de la creación, por lo cual no es posible definir como una sobrevivencia de la visión cosmogónica en su totalidad, sino un resumen fantástico del libro que se ubica en la mente infantil y se refleja en la frase asturiana “hombres de maíz”, tal como lo vemos en la publicación de Pierina Piedrasanta, única disponible para la edad de 0-6 años.

Sin embargo, al aumentar la edad del público objetivo de las producciones literarias, aumenta también la complejidad de las mismas y los personajes que se presentan. Incluso versiones infantiles del texto. Encontramos entonces mayores referencias a Hunahpú e Ixbalanqué y a otros como Cabracán y la princesa Ixquic. Lo cual abona a la transmedialidad transhistórica del texto quiché, pues lo reviste de vigencia en las nuevas generaciones, aunque, de nuevo no de manera total.

Lo anterior es observable en los textos de Franco Sandoval, José Luis Villatoro y Oscar de León Palacios. Es necesario hacer la salvedad de que en la adolescencia, según la lista oficial de lecturas del Ministerio de Educación, los jóvenes deberían leer el texto completo lo cual sería ideal para cerrar el círculo de la tranmedialidad transhistórica, pero esto siempre queda a discreción del profesor a cargo. (Lo cual también ser refleja en la usencia de una versión institucional y oficial, perteneciente a una colección de libros guatemaltecos básicos, de rigor obligatorio y gratuito para los estudiantes, por lo menos del sector público)

Tampoco puede negarse la interactividad que tiene el texto, pues los profesores que designan, dirigen y evalúan la lectura, así como padres, cuentacuentos o narradores que intermedian entre el texto, su producción paratextual y el niño, se constituyen en el canal o medio que actualiza el conocimiento, que se concreta el hecho transmedial.

Los enlaces en la red, que hacen las veces de verdaderos canales del mensaje y por lo tanto, el mensaje mismo, al alcance de cualquier espectador, se hayan con solo realizar una búsqueda. El resultado serán una serie de imágenes, videos, audiolibros, conversatorios, documentos en formato PDF de las distintas versiones más difundidas del texto y toda clase de información sobre el libro sagrado. Sobresaliendo para los pequeños, una serie de videos producidos, en su mayoría por instituciones mexicanas.

Conclusiones

La interrelación de contenidos transmediales en las etapas de la infancia, no se realiza de la misma forma para todos, pues es en distintos sitios en donde los menores aprenden acerca del Popol Vuh, sin embargo, podemos mencionar el teatro, videos, información escolar, obras de títeres y otros medios de difusión, lamentablemente ocasionales y no sistematizados a los que los menores están expuestos según su entorno.

La transmedialidad del libro quiché para el público infantil es una realidad, aunque lamentablemente el material que existe no tiene énfasis en el elemento transhistórico, cosmogónico, teogónico, y político, sino en el aspecto literario.

El Popol Vuh no solo ha logrado la tranmedialidad por medio de las bellas artes, sino además por las nuevas tecnologías multimedia, lo cual lo acerca eficazmente a las nuevas generaciones y garantiza en alguna manera su supervivencia.

La educación sistematizada podría ser un agente importante para la difusión transhistórica y transmedial del libro sagrado en la edad infantil, pues tiene todo el andamiaje para tal propósito.

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Poesía náhuatl, un breve acercamiento

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Netzahualcoyotl-poemaAl enfrentarse a la poesía, no solo como asistente a un sentir, sino como estudioso, es necesario pensar qué mueve a un poeta, qué lo inspira o instiga a escribir, porque esos entes incorpóreos que toman forma bajo simples adjetivos y sustantivos en sucesiones caprichosas, cuando la poesía ha trascendido el tiempo y el espacio, no son tan simples para quienes los traen de vuelta a la vida por medio de la lectura.

La introspección, la reflexión, el amor, el desamor, la admiración, la naturaleza, todos son tópicos comunes en la poesía de las distintas culturas; y no podía ser de distinta forma para los indígenas náhuatl, pues expresar ese torrente subjetivo, es una necesidad, sin importar la lengua que se hable ni el tiempo en que se viva.

Es primordial entender algunos conceptos básicos de este tipo de poesía, que lamentablemente está escrito en una lengua que hoy solo se habla en versión moderna y con marcada influencia del español.

Se le denominó Náhuatl, según se cuenta, porque cuando los españoles preguntaron cómo era la lengua los indígenas respondieron, suave o dulce. A esta anécdota debe sumarse sus rasgos fonéticos, por ejemplo, que carece de sonidos guturales, nasales y complejos de muchas consonantes.  Consta de 21 sonidos diferentes; 5 vocales y 16 consonantes.

Otro concepto básico es que en estos pueblos se manejaba la idea del poeta guerrero, conocida en la cultura griega y española. Los poetas eran también nobles, razón por la cual, a mí parecer, los temas pasan también por ser religiosos, reflexivos y hasta filosóficos.

Aunque los temas son comunes a otras civilizaciones, el sentimiento poético es perdurable, entendible y hasta esperado en una lengua que llegó a cierto nivel de madurez, ya que se tiene noticia de su uso desde el siglo XIII hasta el XVI.

Entonces, cuáles son los elementos que distinguen a estos autores que caminaban descalzos, en taparrabos y ataviados de plumas, qué los distingue del poeta ruso, del alemán o del latinoamericano. Deben ser rasgos estilísticos y de construcción, que se expresan a través de la cosmovisión, del pasado histórico y los atributos propios de la lengua.

Según las categorías de Ezra Pound, en El arte de la poesía, que están enfocadas a buscar “rasgos más intuitivos, límites menos fijos y con una carga más sugerente”, esta poesía podría analizarse desde tres puntos básicos, melopea, que refiere una propiedad musical que presenta el poema. En este caso, se ha perdido, pues estaba escrita en prosa y fue ajustada a versos por los traductores. Sin embargo, entre los datos que se reconocen sobre su origen, se indica que fueron escritos como acompañamiento de música y danzas.

Fanopea, consiste en la proyección de imágenes sobre la imaginación visual.

Como una pintura

Nos iremos borrando.

Como una flor,

Nos iremos secando

Aquí sobre la tierra.

Como vestidura de plumaje de ave zacuán,

De la preciosa ave de cuello de hule,

Nos iremos acabando.

( Percibo lo secreto…)

Esta es una de las características más interesantes de este tipo de poesía, pues al leer los versos no puede evitarse ir a la caza de esas imágenes, desgastadas e inciertas, que van tomando forma lentamente, no como lo hace un poema narrado, sino como una característica intencional, aunque esa intención sea solo parte de la experiencia del lector moderno, pues a la manera de la teoría del iceberg, acuñada por Ernest Hemingway, el poeta náhuatl describe su experiencia vital, tamizada por su cosmovisión, y es tarea del lector deducir aquellos datos que resulten en un todo, en un universo creativo, exótico, que no es tan ajeno a nosotros los guatemaltecos, pues es posible notar características culturales que aún hoy perviven.

¡Oh vosotros señores!

Así somos, somos mortales,

De cuatro en cuatro nosotros los hombres,

Todos habremos de irnos,

Todos habremos de morir en la tierra…

(Percibo lo secreto…)

 

Logopea, que es la danza del intelecto en las palabras. Este aspecto abunda en la muestra de la poesía náhuatl, pues está llena de conceptos construidos a partir las características específicas de la lengua, como el difrasismo, que consiste en el uso de dos imágenes complementarias que se explican una a otra y que metafóricamente expresan lo que se quiere decir. Así, la suma de sustantivos produce un concepto completo, de forma poética, y a pesar de su brevedad, no se distrae en pragmatismos, sino echa mano de imágenes adicionadas que forman una unidad conceptual.

Si yo nunca muriera,

Si nunca desapareciera.

Allá donde no hay muerte,

Allá donde ella es conquista,

Que allá vaya yo…

Si yo nunca muriera,

Si yo nunca desapareciera.

(Estoy embriagado)

El paralelismo también es parte de la logopea en estos textos, pues repite un mismo pensamiento variando los términos o las formas verbales, es decir que la suma de pensamientos constituye un sentimiento completo, un universo tácito.

Aunque sea de jade se quiebra,

Aunque sea de oro se rompe,

Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

Sólo un poco aquí.

(Yo lo pregunto)

En conclusión puedo decir que es una poesía de gran belleza, que tiene como objetivo expresar vivencias de forma artística y que afortunadamente ha llegado estos tiempos para reconocer el grado de madurez, no solo de la lengua náhuatl, sino de la cultura.

Comentario crítico de La bella durmiente de Slawomir Mrozeck

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El relato es una recreación del cuento clásico La bella durmiente. En 1683 se publicó una versión escrita por Charles Perrault, sin embargo también existe otra de los hermanos Grimm, publicada en 1812.

Jakob y Wilhelm buscaron recopilar las leyendas orales de la comunidad y escribirlas para preservar la tradición. Esto dio como resultado una serie de relatos con características propias de la leyenda, como el lirismo, dramatismo, fantasía, cultura, oralidad y cierta moralidad que era parte del ideario de la comunidad (1). Los volúmenes requirieron serias modificaciones, pues la intención original no era escribir cuentos infantiles, sino exaltar la tradición conforme a los postulados románticos, el espíritu del pueblo y la poesía, por ello mostraban la cruda realidad medieval que se había vivido en Alemania, así como castigos severos propios de aquella época (2).

Lo anterior y la forma rústica de la redacción, motivó varias modificaciones hasta que el público aceptó las versiones finales, popularizándose en muchos países del mundo a través de traducciones. Pero, fue hasta 1959 que esta historia fue llevada a la pantalla grande por una empresa de entretenimiento norteamericana. Desde entonces, cobró furor entre niños de todas las generaciones y de todas partes del mundo, tal como un producto comercial.

Es necesario resaltar que el espíritu tradicional de estos cuentos no puede apartarse de ser el reflejo de cierta sociedad, que en este caso era originalmente medieval y que su intención didáctica pretende ser un modelo ideal, en alguna medida, para el público lector.

La teoría marxista de Lukacs que indica que “la obra es un reflejo de un sistema en evolución, que revela las contradicciones subyacentes del orden social” (Selden:1997), lo que podría indicar que este es un relato que busca mostrar la evolución de los personajes dentro de sus roles sociales.

A pesar de que el cuento de Mrozek es un relato ficcional, está basado en la realidad social que dicta parámetros establecidos por la colectividad, al igual que los relatos de los hermanos Grimm o los de Perrault.

En el cuento al que nos enfrentamos también es posible identificar las estructuras mentales a las que ven sujetos los personajes. La durmiente era bella y juiciosa, estaba convencida de que la felicidad era sujetar a su salvador para siempre, aceptaba, aunque no entendía, las razones del Príncipe Errante, no era feliz porque no estaba segura de que su amado se quedaría con ella, pero sentía pena por las necesidades del príncipe a pesar de tener las propias.

En cuanto al reflejo o modelo social que este personaje representa, se enmarca en el de la mujer que espera, guardándose para el príncipe que deberá darle un beso de amor, al que ella responderá quedándose con él para siempre sin importar nada, es decir, una mujer predestinada a ser buena y comprensiva, sin desear nada más que ser la pareja de alguien. Un prototipo clásico de sociedades conservadoras o sujetas a la religión, modelos que la modernidad empieza a rechazar.

Así, el cuento perfila una tipología social, y el autor no necesita una descripción exhaustiva o fotográfica para lograr el efecto de realidad, sino comunica las emociones de la protagonista y logra la empatía con el lector.

En cuanto a la contraparte o protagonista masculino, podemos decir que es guiado por sus impulsos naturales, no espera tener una relación exclusiva, teme al aburrimiento, tiene buenas maneras, no le interesa el futuro de las bellas durmientes a las que despierta, sabe que su destino es seguir errante, está consciente de que la delimitación de su papel en su universo solo funciona hasta cierto punto y luego se contradice, expresa la inconformidad con el sistema, sin embargo, el rol de la bella, la verdad o la predestinación no son importantes para él.

El paradigma de la masculinidad que esboza el autor podría plantear cierta evolución de la sociedad en contraposición del hombre de familia que se establecía al tener hijos y esposa, propio de épocas pasadas, y nos presenta un hombre más liberal y desenfadado. Podría tratarse del tipo del eterno adolescente, aquel que no siente la necesidad de comprometerse, sin ser necesariamente machista.

Los personajes también tienen una relación antagónica, no en el primer plano, sino en el carácter social de sus roles, pues ella está dispuesta a ser una mujer de acuerdo a los parámetros machistas, que ella sí acepta, mientras los rechaza. En un acto de bondad, ella lo deja libre. Y en un acto de total libertad, él se marcha.

Podríamos presenciar entonces no una lucha de clases, sino de género, lo cual representa una dicotomía social que debe resolverse por medio del establecimiento de nuevas relaciones de poder, lo que podría indicar una sociedad en evolución.

En este caso en particular, si bien los personajes están conscientes de que los papeles que el autor les asigna no les complacen, debe señalarse que el desenlace no indica una evolución. La metáfora a mi criterio no va en línea ascendente, sino circular. Los personajes dejan su papel tradicional para buscar un nuevo destino, solo para caer en un reinicio que los llevará a recorrer el mismo rumbo.

Bibliografía

1 http://www.alonsoquijano.org/cursolf/mod2/recurs/ARX/grimm.htm

2 http://www.ovejaselectricas.es/2008/03/los-macabros-cuentos-de-los-hermanos.html

Selden, Widdowson y Brooker, 2004. La teoría literaira contemporanéa. España. Ariel S. A.

La bella durmiente

La tentativa del león y el éxito de su empresa

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1 INVOCACIÓN

La tentativa de abatir al hombre que por su ingenio y su virtud se eleva, cantar deseo, Musa, si propicia, de tal conformidad mi voz alientas, que sugiera instrucciones saludables al mismo tiempo que a la risa mueva.

2 LA VOZ MATERNA

Había en los desiertos africanos, entre un grupo de rocas, una cueva donde parió una leona su cachorro y le ocultó con suma diligencia. Después que con su leche le ha nutrido, de carnes elegidas le alimenta, y da, con excelentes instrucciones, la última mano a su piedad materna. Le refiere sus nobles ascendientes, no para que sus glorias le envanezcan, sino para que imite sus virtudes, cuyos modelos tiene tan de cerca. -¡Qué gloria, tener –dice- un padre ilustre! ¡Qué confusión el no seguir sus huellas! ¿Hablarás del honor de una familia que en ti produzca su mayor afrenta? Debes ser compasivo y generoso, por lo mismo que nadie tiene fuerza para dañarte, y, exceptuando el hombre, todo a tu fuerte imperio se sujeta.

3 CONTRA SOBERBIA, HUMILDAD

El león orgulloso aquí se enoja, sus ojos encarnados centellean, la piel movible de su frente agita, y erizada sacude la melena.

-¿Quién es -pregunta- quién, ese viviente que resistir a mi pujanza pueda, cuya sola mención ha acibarado las palabras más dulces y halagüeñas? Con sólo… (En ese instante da un bramido que estremece la gruta, el bosque atruena, y el eco que repiten las montañas por todo el horizonte se dispersa).

-El hombre-dice la prudente madrees animal de una mediana fuerza que la suele aumentar el ejercicio, sin que a la tuya compararse pueda; mas, con sagacidad, industria y maña, todo lo rinde, todo lo sujeta:

Oprime el mar, se sirve de los vientos,

arranca las entrañas a la tierra,

y, lo que me horroriza al referirlo,

el rayo ardiente a voluntad maneja.

Y así, evita encontrarlo; huye, hijo mío;

acelerado corre a tu caverna…

es el hombre feroz con sus hermanos

¿cómo no lo será con una fiera?

-¿Que yo me esconda? -dice- ¡He de buscarle,

y en singular batalla, aquél que venza

tendrá la primacía, no fundada

en la opinión, fundada en la experiencia!

Sé que temeridad y cobardía son dos extremos que el valor detesta; mas se deben probar todos los medios de conseguir una gloriosa empresa.

-La ardiente juventud te precipita -le replica la madre- no es prudencia buscarse por sí mismo la desgracia, aunque es valor sufrirla cuando llega. Entonces el león dice: -¿Haré alarde ¡pense a mí! de rendir la mansa oveja, que no pudiendo obscurecer mi gloria, de mis garras es víctima indefensa?

Estoy determinado; no te canses en oponer a mi pasión violenta de la razón los débiles estorbos… ¡O me veas triunfante o no me veas!

4 EN BUSCA DEL HOMBRE

Dice – y al punto, presuroso, parte, cuando la noche a descorrer empieza el manto obscuro que hace majestuoso el pálido esplendor de las estrellas. Sin rumbo fijo, sin torcer el paso, por el tupido bosque se abre senda, insensible a las puntas de las zarzas, que le hacen obstinada resistencia.

Sale por fin al anchuroso campo, y en él, un animal se le presenta que, a los plateados visos de la luna, con atención, mas sin temor, observa.

-Robusta es la cerviz –dice- en la frente tiene con sus adornos la defensa. ¡Qué nerviosos los pies! ¡Qué forcejudas deben ser esas manos corpulentas! ¡Con cuánta impavidez, qué satisfecho yace, creyendo que ninguno pueda tener atrevimiento de inquietarlo, disputando con él la preeminencia! Entre tanto, distraído tremolaba la cola, que, al tocar las hojas secas, caídas de los árboles vecino

formaba ruido extraño que amedrenta… Era el rendido buey que descansaba, para tornar de nuevo a su tarea.

Perezoso se apoya en una mano, la otra después, con lentitud asienta, e impeliéndose, al punto se levanta, dejando ver cuál es su corpulencia. Retirarse el león, es cobardía; hacerle frente, peligrosa empresa: cualquier extremo tiene precipicio; mas después de un momento, delibera que es preferible una gloriosa muerte a una vida comprada con bajezas.

Así determinado, se adelanta excusando camino al que sospecha ser el hombre, a quien busca y furibundo, y horrible y denodado se presenta.

5 INTERROGA AL BUEY

-¿Tú eres -le dice- el hombre, que presume

ser sólo él, soberano de la Tierra,

creyendo que su rango y primacía

todo animal, temblando reverencia?

-No- responde, ¡ay de mí! no soy el hombre;

soy de los infelices que sujeta,

y a quien por los más útiles servicios

da la más dura y vil correspondencia.

Al punto que nací, mandó a mi madre

que mi alimento natural partiera

entre él y yo, y sólo a ciertas horas

tomaba hambriento la ordeñada teta.

Después impuso a mi cerviz el yugo, aun antes de cumplir tres primaveras, para hacerme arrastrar cargas enormes; y si el peso y el sol me desalientan, en lugar de apiadarse, enfurecido, con su aguijón me hiere sin clemencia.

Si en las sutiles cañas, las espigas, agitadas del aura, balancean, yo he preparado el delicioso cuadro, abriendo surcos en la dura tierra que con tanta abundancia le produce el grano cuyas pajas me presenta.

¡Ay! Cuando me envejezco en su servicio ¿de qué suerte corona mi carrera? Después de maniatarme, a sangre fría, me da el golpe fatal: no le penetran los gritos y clamores repetidos que mis útiles obras le recuerdan.

Mira sin conmoción correr mi sangre, y se sirven mis carnes en su mesa, ¡sin horror!, como vianda delicada…

Y pues esto del hombre te da idea, toma ese rumbo y apresura el paso, que yo debo tomar la parte opuesta, porque si tú deseas encontrarle, yo apetezco y procuro no me vea.

6 NOCHE TRISTE

La fiera rencorosa, estas palabras escuchó con asombro, y no sospecha, que acaso el buey sea uno de los criados que hablan mal de sus amos y exageran lo bien que sirven y lo poco o nada que por ser fieles y oficiosos medran.

Es su enemigo el hombre y eso basta para creer las calumnias más groseras, pues así le parece, justifica el odio que en su pecho reconcentra.

Mas e¡ taimado señaló aquel rumbo deseoso de acabar la conferencia y así le hizo vagar toda la noche sin hallar cosa que a hombre se parezca.

La aurora, cuyos labios como rosas una sonrisa tímida bosquejan, escucha las pintadas avecillas que con dulces gorjeos la celebran; en tanto, el león descubre otro viviente que al buey en la estatura se asemeja.

7 LA OFENSA DEL CABALLO

A él dirige su marcha acelerado,

y con tono insultante, así que llega,

-¡Ah! ¿Tú eres el vil hombre? -le pregunta.

pero aquel animal, que airoso muestra

gallarda petulancia y noble orgullo,

no le da tan de pronto la respuesta.

Primero, atentamente lo examina, en los pies se recarga, ambas orejas hacia él dirige e impávido responde: -Del hombre, a quien se rinde mi soberbia, un criado soy, que con placer le sirvo, tomando como mías sus empresas.

En sus largas jornadas lo conduzco puesto sobre mi lomo; con la espuela me bate las ¡jares y yo entonces, corriendo más veloz que una centella alcanzo a los rebeldes fugitivos que no quieren estar a su obediencia.

Si es demasiado mi fogoso empeño

con el freno al instante lo modera

y con el mismo freno me prescribe

el paso en que he de andar y por qué senda.

¡Qué peligros arrostro por servirle!

-Cuando el clarín y los timbales suenan,-erizada la crin, hiriendo el suelo, como sensible a la gloriosa empresa, lejos de amedrentarme los horrores, a mi señor advierto la impaciencia con que deseo entrar, por él, en parte de los riesgos y afanes de la guerra-.

Sonó entonces de lejos un relincho, y el caballo al oírlo: -Aunque quisiera seguir hablando -dijo- me precisa ir a donde me llaman con urgencia.

Luego, volviendo las torneadas ancas, con tal ímpetu emprende la carrera, que a la fiera en los ojos encendidos con las patas arroja las arenas.

Al león, no el dolor, sino el insulto, le es insufrible. De la acción violenta jura vengarse, y para hacerlo pronto, sus ojos frota con las manos vueltas; mas después que los abre, el veloz potro ya no parece en la llanura inmensa.

8 OTRA VEZ SOLO

Sigue, no obstante, por el mismo rumbo, creyendo que se oculta en las hileras de unos frondosos árboles que mira; mas pierde la esperanza cuando llega al sitio majestuosos consagrado al genio reflexivo. Las Napeas con el dedo en los labios, a los Faunos, que avanzan por mirarlas más de cerca, silencio imponen, y las blandas alas Céfiro con ternura mueve apenas. Duerme la Ninfa de una clara fuente que deja ver su reluciente arena; copia después los sauces de la orilla y más en lo profundo representa la perspectiva augusta de los cielos por la parte oriental, que Febo incendia.

¡Qué hermoso carmesí! ¡Qué franjas de oro! La avenida de luz por allá deja, sobre un hermoso fondo azul celeste un jaspeado color de madreperla.

Al león, este cuadro nada importa, siendo su celestial magnificencia para aquel corazón bueno y sensible, que odio, envidia, venganza, no envenenan.

Trepa ligero al sauce más antiguo: mira por todas partes y no encuentra por ninguna el objeto de sus iras; pero siendo oportuno a sus ideas aquel sitio, en el brazo más robusto que hay en la rama principal, se sienta.

9 ESCUCHA AL PERRO

Ve desde ahí venir hacia la fuente

un animal de poca corpulencia,

aunque muy bien formado, que clamando

con voz aguda, su dolor expresa.

Cuando llegó a distancia en que podía

el león escucharle ¡qué sorpresa!

¡qué accesos de furor! Habla del hombre,

a quien, como si oyéndole estuviera,

con el dulce entusiasmo del cariño,

le dirige la voz de esta manera:

-¿Dónde, señor, estás que no me escuchas?

¿De mil lealtad acaso no te acuerdas?

¿Quién como yo te advierte los peligros

o se expone a morir en tu defensa?

Ningún criado te da más testimonios

de amor, de sumisión y de obediencia;

pues si las leves faltas me castigas, no opongo a tu furor más que la queja. Lamiéndote la mano que me hiere, y postrado a tus pies, pido me vuelvas a tu amistad, y una mirada tuya, golpes, desprecios, todo lo compensa. Si me mandas seguir alguna caza, ¡con qué empeño, qué celo, qué presteza, la persigo, la alcanzo y de ella triunfo! Mas sobrio te la entrego, sin que pueda mi integridad faltar, aun en el caso de que el hambre furiosa me acometa. Cuando duermes, yo velo cuidadoso; rondo la casa, porque no sorprenda algún extraño tu preciosa vida; muestro, además, mi celo en la defensa de animales a quienes dañaría, si el placer que te causan no advirtiera. Mas por aquí el olfato… ciertamente… sí, por aquí pasó, según la huella -decía el perro, oliendo las pisadas-que vio estampadas en la blanda tierra. Sigue el rastro, creyendo que ninguno nada de cuanto dijo oírlo pudiera. -¡Y el enemigo lo escuchaba todo! ¡Esas facilidades de la lengua!

10 CONFLICTO INTERNO

El león, confundido, no concibe

qué magia, qué virtud el hombre tenga,

pues que los animales más valientes,

de grado se le rinden, o por fuerza.

Baja, no obstante, y se encamina al sitio

en que el perro observó la humana huella;

al llegar, cuidadoso la examina,

y viendo su tamaño considera

que excediendo a la suya en otro tanto,”

tendría su rival doble grandeza.

En traje de prudencia, disfrazado el pálido temor, temblando llega, y tomar la espesura le persuade con el semblante, la actitud y señas. Mas luego, la opinión inexorable que tiraniza el globo de la Tierra, con ojos torvos-¡qué dirán!- le grita… No dice más ni aguarda la respuesta. Venid acá, censores inflexibles, no aguardéis a que el éxito se vea para fallar en tono decisivo: el león, vuestro sabio juicio espera; cuando ya no le sirva, si es vencido, sería locura proseguir la empresa; como si vencer debe ser cordura no abandonar una victoria cierta.

11 ENCUENTRA AL HOMBRE

Al león, fatigado, que no sabe

a dónde encaminarse, o qué hacer deba,

un matorral espeso le convida,

y en él, dudoso, a descansar se interna,

notando que ahí puede sin ser visto,

observar cuanto pasa por de fuera.

El sueño le acomete; él se resiste y le rechaza, en fin cuando ve cerca un animal bien hecho, cuya mole sólo sobre los pies mantiene recta.

No arman sus manos –dice- corvas uñas; es adorno su pelo, no cubierta; calma y bondad anuncia su semblante; todo es blandura, gracia, inocencia. ¡En tu favor previenes ser amable! ¿Serás, dulce viviente, serás presa que esclavice y degrade el feroz hombre? ¡No hará tal, que yo salgo a tu defensa! Se levanta, se estira, se sacude, y se dirige al que auxiliar intenta;  mas como ve su turbación, le dice: -El hombre es a quien busco, nada temas. –Pues bien, yo soy el hombre que buscabas, -¿qué se ofrece?- le dijo con firmeza. -¿Eres tú –le pregunta- eres el mismo? –Sin duda soy el mismo- le contesta. -¿Cómo –exclama el león-, tantas maldades ocultas con tan bellas apariencias? –Dejemos –dijo el hombre- los insultos que irritan, aunque propios de la bestia; y así, para evitar contestaciones puedes volverte al bosque y yo a la aldea. –No –responde el león- no nos ¡remos: hoy mismo quiero ver por experiencia si acaso eres conmigo tan valiente, como tirano con las otras bestias. Pone, el hombre, en tortura su discurso porque le suministre alguna treta mas la presencia de ánimo no pierde que es lo que en tales casos aprovecha. –Mira –dijo al león-, siempre la fama… ya se ve, es imposible que uno pueda a todos contentar… mas no me opongo; estoy conforme a lo que tú más quieras pero antes que riñamos, es preciso hacer para mi casa un haz de leña; porque si tú me vences, ya eso menos tendrá que hacer mi débil compañera; cuando no, quedaré debilitado, porque no hay enemigo que no ofenda.

12 LA IDEA TRIUNFANTE

El león no advertía que en un tronco cuyas profundas raíces lo sustentan, y que tenía cerca su enemigo, una hacha muy pesada estaba puesta. Tomóla, pues, el hombre y ahí mismo la clavó con tal ímpetu y violencia, que bien se percibió crujir el tronco,

vibrar el aire, retemblar la tierra. Después con tono impávido le dice: -Si apeteces cuanto antes la contienda, ven a ayudarme a dividir el tronco. El león, que el reñir a punto lleva, -¿Cómo quieres-pregunta- que te ayude?

Y el hombre contestó-De esta manera y atrás doblando un pie, sobre sí tira el extremo del astil con gran fuerza: en un lado del hacha fue el apoyo! con el otro venció la resistencia

del tronco, haciendo en él una abertura.

Y pujando le dice -¡Con presteza… agarra la hendedura… Que me canso…! ¡Tírala luego por la parte opuesta!

¡Con valor… Ahora… Fuerte! Y el incauto

mete las manos hasta las muñecas

para abrir más el tronco; pero, el hombre,

soltando la palanca, preso deja

a su rival, que brama de coraje

y del dolor, que le hace ver estrellas.

Entonces, con irónica risita

le decía: “Verás por experiencia

si acaso soy contigo tan valiente

como tirano con las otras bestias.

¡Rebelde! ¡A palos domaré tu orgullo,

y amarrado después, con fuerte cuerda,

te llevaré arrastrando por las calles,

para que en la horca deshonrado mueras!”

13 VENCERSE ES MÁS QUE VENCER

Tanto el tormento de la mordedura, como lo doloroso de la afrenta, angustian al león: pierde el sentido; se desmaya, inclinando la cabeza contra el pérfido tronco; más volviendo en sí otra vez, le dice: -¡Hombre! respeta los decretos del cielo en la desgracia, que hacer mayor pretendes con la afrenta.

Si acaso te es tan dulce la venganza

tienes tú, mano armada, y yo cabeza;

hiere al que ingenuamente reconoce

que a todo es superior tu inteligencia.

-No -dijo el hombre, entonces- ¡vive honrado!

Y al mismo tiempo, fácilmente suelta

al vencido león. Y sigue hablando:

-“Mucha gloria es vencerte, noble fiera;

mas, sin comparación es más glorioso

el triunfo celestial de la clemencia”.

Imagen

Un análisis de “Un día de estos”, de Gabriel García Márquez

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ImageEste relato forma parte del libro Los funerales de la Mamá Grande, publicado en 1962. El volumen está compuesto por ocho cuentos que refieren acontecimientos que suceden en Macondo y giran alrededor de la Mamá Grande, la abuela de los Buendía. Tiene un argumento propio y autonomía, sin embargo es un eslabón más en la composición del libro.

Contenido

Un dentista empírico recibe a un militar que ejerce como alcalde de la localidad. Este ha padecido por varios días y no tuvo más remedio que acudir al hombre, a pesar de saberse enemigos. El dentista lo atiende y le aclara que el dolor que sufrirá con la extracción de la mula, lo cobra en pago de veinte de los muertos que él ha provocado. Ambos se separan, sin que antes, el militar deje claro que él es la autoridad plenipotenciaria en el lugar.

Acontecimientos

  • Escovar se niega a recibir al alcalde y éste, al escucharlo, lo amenaza de muerte.
  • Escovar lo recibe dispuesto a dispararle.
  • Escovar saca la muela y le advierte de su virtual venganza.
  • El alcalde le afirma su poderío diciendo que él y el municipio son lo mismo.

Los personajes son Aurelio Escovar, dentista empírico, padre, ciudadano, mediana edad, metódico, madrugador, trabajador, observador. El alcalde, militar y todo lo que ello implica, acostumbrado a imponerse, arrojado, resistente, orgulloso. El niño de once años, hijo de Aurelio, es un personaje del que solo se oye la voz.

El argumento se desarrolla en una clínica sencilla, rural. En una habitación ordenada, con telarañas y con mobiliario viejo. El relato es lineal, presenta un solo escenario, una sola acción y dos personajes antagónicos. Está escrito en tercera persona e indica un narrador omnisciente. No tiene un contexto o un panorama definido, esa escena podría darse en cualquier país del mundo, pero es fácil ubicarla en Latinoamérica.

En este relato, la ropa indica una época, pues el protagonista viste con tirantes elásticos, camisa a rayas, cerrada con un botón dorado, además lo ubica en un ambiente rural. El antagonista viste uniforme militar y está rasurado solo de la mitad de la cara, lo que lo sitúa en circunstancia de poder autoritario y usurpador del poder civil. El mobiliario también dispone una condición social determinada. Una fresa de pedal, un sillón de resortes, tarros de porcelana, método de esterilización de los instrumentos, una vieja silla de madera, gabinetes viejos y un cancel de tela, podrían hallarse en cualquier clínica rural de los años 60 o 70. El par de gallinazos o zopilotes, afirman la idea de estar en América, pues esta es una ave de esta región.

En el relato pueden hallarse varios signos, como los gallinazos que refieren al oportunismo y la rapacidad, un signo que refiere a aquellos de baja estatura moral que se aprovechan de los demás. El relato no menciona evidencias directas sobre el aspecto del cielo, pero el narrador omnisciente afirma que el protagonista está seguro que marca signos de lluvia, probablemente es invierno. Semiológicamente estaríamos ante un panorama de desesperanza e incertidumbre.

Contenido discursivo

En cuanto a los ejes de poder que se evidencian en el texto tenemos a Aurelio Escovar, que es un hombre del pueblo, evidentemente opuesto al régimen que ejerce el militar. Está armado, por lo que se deduce que está dispuesto a contrariar las reglas establecidas por las leyes vigentes, que en un estado militarizado son paternalistas y unilaterales. Es un opositor expuesto, pues se niega a recibir al paciente indeseado. Sin duda está interesado en la vida política del lugar, está al tanto de los acontecimientos, pues al preparase a sacar la muela del alcalde, le aclara que con ese sufrimiento, (ellos, la oposición, el pueblo) le cobran por lo menos 20 muertos.

El militar denota orgullo, la costumbre de imponerse por la violencia, la presunción de saberse la autoridad y que nadie puede negarse a sus deseos. Además, está conciente de las muertes que ha perpetrado.

Estos personajes se mueven sobre ejes de deseo y poder, según la teoría de Foucault, ambos se van líneas opuestas, pero el motivo de su deseo, de su conflicto es el poder del gobierno municipal, uno porque lo ejerce y debe mantenerlo y el otro porque no desea su perpetuación. Se encuentran en una situación antagónica, sin embargo, el relato los obliga a someterse a una estructura circunstancial. El militar debe obedecer al dentista, con tal de que éste le extraiga la muela, la autoridad del empírico se impone, en ese encuentro crucial. Así, una estructura superior a ellos, la de los roles sociales permite que interactúen sin agresión. Al final, el militar refuerza su posición de autoridad, diciendo que él y el municipio son lo mismo.

El discurso presenta un conflicto aleatorio al político, uno de salud, que puede formar el centro interno del relato, que los obliga a interactuar en un acuerdo relativo. La sustancia de este discurso está en la confrontación de dos fuerzas políticas de una sociedad dada, los ideales contrarios que se cruzan en la cotidianidad. Empieza con el título, que indica que puede pasar en cualquier momento, continúa con el señalamiento temporal, el lunes, que para muchos es el peor día de la semana, pero, cuántos lunes hay en la vida de un individuo. La ironía de la humanidad, que sin importar la ideología o el poder que se posea o se desee, no exenta a nadie de los problemas comunes.

El autor de este cuento es Gabriel García Márquez, colombiano, periodista, quien niega cualquier militancia política, pero buena parte de su producción literaria gira en torno al socialismo. La situación de su país, como en la mayoría de los estados latinoamericanos, ha vivido dictaduras militares, tiene extensas áreas rurales y conformado resistencias civiles. Estas fuerzas de poder, bajo las cuales, él ha vivido, son las señaladas por Foucault como los poderes dominantes, la conjuración de la aparición del relato, así como la determinación de su utilización tienen su origen en el pasado del autor, en el pasado de Colombia, en el pasado de Latinoamérica, en la evolución de las fuerzas humanas y políticas del Nuevo Mundo. Estamos ante un relato que el autor pudo haber presenciado, materia prima para su formulación y, además de satisfacer una necesidad creativa, puede formular un discurso con un propósito irónico y al mismo tiempo aleccionador. La definición de una situación exterior, a su vez le da definición a los rituales que se desarrollan en los personajes del texto, es decir, los roles que los personajes han de seguir. Así presenciamos al militar plenipotenciario, al hombre trabajador que se resiste, y a la coincidencia entre ellos.

En conclusión, este relato define dos líneas de poder separadas, pero dependientes, líneas que se cruzan y coexisten en una lógica simbiótica de opresores y oprimidos, y la suspensión de las agresiones en el desarrollo del discurso del poder circunstancial que plantea.

Alma en Pena, José María López Valdizón

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Los valores de una cultura son coherentes con su producción literaria. En 1954, el golpe de Estado comandado por el coronel Carlos Castillo Armas logró derrocar Juan José Arévalo, lo que causó que muchos involucrados con su gobierno revolucionario salieran al exilio, entre ellos José María López Valdizón, autor nacido en Rabinal, Quiché en 1929. Su obra está comprometida con su ideología de tendencias comunistas. Su libro La vida rota fue publicado por Ediciones Casa de las Américas en La Habana, Cuba, en 1960 como reconocimiento al obtener el Premio Hispanoamericano de Cuento con dicho libro inédito. De vuelta en Guatemala, continuó con su lucha; fue uno de los representantes del grupo literario Saker-Ti. En 1975 fue llevado por la fuerza y desaparecido.

La vida rota consta de 14 relatos, todos escritos bajo la estética del realismo crítico que propone la percepción y conocimiento de la realidad a través de los sentidos, la crítica social, rebelión del individuo contra su destino, opresión del protagonista por los miembros de su misma clase, y en este caso particular, la voz principal es la de los personajes quienes narran su propia historia.

Aunque la producción literaria de López Valdizón, no es amplia sus personajes logran una profundidad sicológica considerable, sin desligarse del ámbito social particular que los victimiza. Los cuentos reflejan el profundo conocimiento del autor de la vida en el área rural. El tema de la muerte es recurrente, pero en Alma en pena se ubica en dos planos, el limbo o el período entre la muerte y lo que está más allá, y su coincidencia con la realidad.

La voz principal es la del personaje-progagonista que narra su historia desgarradora por medio de una conversación que adquiere un carácter de cercanía con el lector, reforzada con la dureza de la introspección del personaje en sus recuerdos confusos. Es resaltante la efectividad comunicativa que logra el autor con su propuesta estética, que no sacrifica su sentido humano y social ante un discurso estéticamente elaborado.

El relato inicia cuando un hombre de aspecto extraño se aparece de pronto preguntando por Baudilio Bautista. Luego aclara que es él mismo quien se llama de esa manera y explica que fue víctima de una venganza por adulterio, pero no sabe si el muerto es él u otro.

Se identifican dos niveles sociolingüísticos en el texto. El protagonista principal es de origen rural, y quienes presencian su aparición parecen ser de un nivel superior, de un ambiente urbano por el apelativo de “paisano”, que le dan a Baudilio.

El contenido del texto refleja un dominio de la función conativa, su disposición en diálogos permite al lector acudir como participante silencioso de la conversación.

El cuento tiene un tono sombrío y de confusión que se percibe sin excepción en los personajes. La muerte es una situación que escapa al ser humano, por lo que la impotencia es otro aspecto implícito. El tema es la búsqueda de un personaje atrapado entre dos mundos que aún no ha comprendido su nueva condición existencial.

Presenta pocas composiciones gramaticales que corresponden a dichos comunes en la variación del habla guatemalteca como “estiró la pata”, “Ni hagan ojo pache” y “Por una cuestión de faldas”. Sin embargo se ubica en el país refiriendo lugares y accidentes geográficos.

Los adjetivos están presentes con una función descriptiva simple, pero enfatizan la percepción emocional: “Más, no puede negarse que su semblante enigmático nos pareció raro al extremo de sobrecogernos tremebunda la duda de que fuera un alma en pena”.

El relato se inicia con una pregunta directa, luego ubica al lector con una corta descripción sensorial de la situación y pasa al diálogo entre el personaje principal que es Baudilio y uno colectivo que habla en primera persona del plural: – “Nos miramos ciertamente extrañados”, – “Pues, verán, tengo un hermano gemelo”.

Las interrupciones en el tono del relato dan con acierto la impresión de que el hablante no domina sus propios sentimientos y se encuentra en un estado de angustia. Los interlocutores reflejan la confusión que presenta la situación.

El uso de figuras retóricas se ve disminuido debido a la premisa del autor de reproducir el habla coloquial.

Es necesario leer todos los cuentos para tener una opinión certera, pues cada uno de ellos representa un mundo similar, pero particular con una vivencia cruda y descarnada en cada uno. López Valdizón no necesitó de un manifiesto de sus ideas para comunicar al lector la realidad que él veía, ni de adoctrinamientos para despertar la sensibilidad de quien vive en esta sociedad e ignora la realidad del área rural.

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